El Necronomicón: Entre la literatura y la charlatanería

That is not dead which can eternal lie,
And with strange aeons even death may die.

La primera mención hecha de este extraño texto, redactado por Abdul Alhazred, personaje mencionado por primera vez en La ciudad sin nombre (noviembre, 1921), fue en el cuento El sabueso (septiembre, 1922), a partir de ahí el universo lovecraftiano empezó a valerse de este libro, y otros más, para buscar explicaciones o analizar información de los horrores adyacentes en una variedad de historias. El ingenio de Lovecraft dio para que imaginara este terrorífico texto e inclusive crease información detallada sobre la misteriosa historia que rodea este libro, como sucede en Historia del Necronomicón (en 1938 bajo el nombre de Wilson H. Shepherd).

Bastó con las referencias hechas en distintas de sus obras, para que el libro ficticio alcanzara una fama tan increíble que llegó, y aún sucede, a discutirse si realmente existía, inclusive se hicieron referencias a este en catálogos de bibliotecas y librerías de varios países. Esta elevada popularidad no pudo ser desaprovechada por aquellos oportunistas que siempre le han salido al paso a la literatura lovecraftiana para promover su charlatanería. Por esto, muchísimos textos de satanismo, nueva era, esoterismo, magia negra, ocultismo y todo tipo de supersticiones de las (anti)ciencias ocultas fueron publicados asegurando ser, basarse o saber acerca del famoso Al-Azif, pero ahí viene el problema: ¡El Necronomicón no existe!


Regarding the Necronomicon—I must confess that this monstrous & abhorred volume is merely a figment of my own imagination!

Este texto es totalmente ficticio, ideado por la creatividad del autor estadounidense, por lo tanto no hay copia original digital ni impresa, ni tiene contenido real ni sobrenatural, es simplemente una referencia ficticia para complementar las narraciones y el universo del autor.

A pesar de las aclaraciones encontradas en sus misivas de este escéptico escritor, las leyendas urbanas se esparcieron y desde los años setenta han aparecido montones de Necronomicones dispuestos a ser comprados por cualquiera que se crea los bulos supersticiosos que se confunden con el texto ficticio. Entre estos se encuentran el Simon Necronomicon, uno de los más conocidos, este falso Necronomicon, tiene mezcla de supercherías, mitología y literatura lovecraftiana, basada en las payasadas de Kenneth Grand, discípulo del charlatán Aleister Crowley, a quien se le atribuye, falazmente, junto con LaVey, conexión alguna con el autor de Providence. También está el Necronomicón de Donald Tyson, otro supersticioso tras el negocio de este libro ficticio.

No son estos los únicos casos de publicidad engañosa o bromas literarias, muchos más se dieron y se darán, gracias a estafadores y crédulos que alimentan las mentiras que ruedan por todos lados sin cuestionamiento alguno, con el internet el asunto empeora.

Ante todo esto, cualquier curioso o confundido se preguntaría por el contenido del misterioso, olvidado e infernal libro ficticio, bueno la respuesta, al estilo de Giorgio Tsouskalos, es que contiene información sobre extraterrestres.



Es suficiente con leer y comprender algunas obras de los mitos de Cthulhu, para notar que este texto es un registro del árabe loco sobre su contacto físico y onírico con entidades provenientes de otros planetas y/o dimensiones, las cuales hacen presencia en varias obras como, La llamada de Cthulhu, La sombra  sobre Innsmouth, En las montañas de la locura, entre otros.

Específicamente, en El horror de Dunwich, se nos deja leer un pequeño  fragmento del libro:

“Nor is it to be thought,” ran the text as Armitage mentally translated it, “that man is either the oldest or the last of earth’s masters, or that the common bulk of life and substance walks alone. The Old Ones were, the Old Ones are, and the Old Ones shall be. Not in the spaces we know, but between them, They walk serene and primal, undimensioned and to us unseen. Yog-Sothoth knows the gate. Yog-Sothoth is the gate. Yog-Sothoth is the key and guardian of the gate. Past, present, future, all are one in Yog-Sothoth. He knows where the Old Ones broke through of old, and where They shall break through again. He knows where They have trod earth’s fields, and where They still tread them, and why no one can behold Them as They tread. By Their smell can men sometimes know Them near, but of Their semblance can no man know, saving only in the features of those They have begotten on mankind; and of those are there many sorts, differing in likeness from man’s truest eidolon to that shape without sight or substance which is Them. They walk unseen and foul in lonely places where the Words have been spoken and the Rites howled through at their Seasons. The wind gibbers with Their voices, and the earth mutters with Their consciousness. They bend the forest and crush the city, yet may not forest or city behold the hand that smites. Kadath in the cold waste hath known Them, and what man knows Kadath? The ice desert of the South and the sunken isles of Ocean hold stones whereon Their seal is engraven, but who hath seen the deep frozen city or the sealed tower long garlanded with seaweed and barnacles? Great Cthulhu is Their cousin, yet can he spy Them only dimly. Iä! Shub-Niggurath! As a foulness shall ye know Them. Their hand is at your throats, yet ye see Them not; and Their habitation is even one with your guarded threshold. Yog-Sothoth is the key to the gate, whereby the spheres meet. Man rules now where They ruled once; They shall soon rule where man rules now. After summer is winter, and after winter summer. They wait patient and potent, for here shall They reign again.”
Este fragmento extraído del ejemplar en latín del execrable texto leído por Wilbur Watheley, en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, parece ser la única cita textual y más extensa, pues la breve cita aparecida en La ciudad sin nombre es un dístico soñado por el árabe loco, pero, paradójicamente en este relato no hay mención alguna del Necronomicón. En sí, en esta cita, de El horror de Dunwich, evidencia su contenido sobre seres extraterrenales más antiguos que la humanidad y su poder, en este caso primigenios como Yog-Sothoth, Cthulhu y Shub-Niggurath.

Con estas lecturas se hace notable que el Necronomicón no es un libro real de ciencias ocultas, es un libro ficticio, una revelación sobre horrores cósmicos proveniente del imaginario de H.P.L, que, gracias a este escritor, guarda un arcaico conocimiento sobre poderosas entidades cósmicas, tal conocimiento es tan complejo, que sobrepasa la cordura y existencia de las mentes mortales, algo que Abdul Alhazred vivió en carne propia.

Para el universo literario lovecraftiano es impactante, pues allí se contienen información y respuestas sobre horrores desconocidos y peligrosos para la humanidad, no obstante Jason Colavito cuestiona que sea la pieza central o única del canon lovecraftiano, ya que para él era un recurso de la trama, que no el único ni fundamental, sujeto a las necesidades narrativas de cada obra, convirtiéndole estratégicamente en algo confuso e inconcluso:

Lovecraft, of course, wasn't consistent in his description of the book--nor could he be. It was not the centerpiece of his fiction but an ornament, bending and changing with the needs of each narrative. The centerpiece of Lovecraftian horror is instead the terrible realization that every individual is alone in an uncaring, material cosmos, where even the gods and monsters are little more than aliens who care nothing for humanity. This is the real message of Lovecraft's fiction and one that Tyson cannot readily accept because, at heart, his "magick" is at fundamental odds with the materialism of Lovecraft's vision, and no amount of re-imagining can transform Lovecraft's attempt to seek a philosophical transcendence without God and without the supernatural into the essentially spiritual, anti-material world of magic.

Una reflexión esclarecedora y concluyente, ya que todo el universo literario creado por el autor es mucho más que este libro ficticio, que aunque es un recurso que genera interés en varias de sus obras, es un despreciar y desconocer a Lovecraft por el misterio que le han agregado charlatanes, crédulos y entusiastas del Necronomicón, desvalorizando así el legado literario de su creador, y el carácter literario del libro mismo, para usarlo como un referente de toda clase de malentendidos y estafas.


Más información:

The Truth About the Necronomicon

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