La pésima defensora de la youteratura

Enfriada la polémica desatada por la increíble congestión que generó la presencia del tan mencionado Germán Garmendia, para presentar su cuestionable obra en las ferias literarias, es posible reflexionar mejor sobre el impacto y la defensa de los youtubers en la literatura.

Todos las miradas se posaron en estos creadores de contenido que se ganan la vida haciendo lo que les gusta; subiendo vídeos en una plataforma reconocida. Muchos cometieron el error de generalizar despotricando de todos los usuarios con suscriptores suficientes para ser dignos de mención, fallando al acusar a estos solo porque obtienen lucro tratando de hacer reír y extendiendo sus actividades al mundo editorial. También se cometió el error de creer que es voluntad de estas personas exceder la asistencia a las ferias literarias, cuando puede tomarse como ganancia el hecho de causar algo así en los eventos de este tipo.

Por supuesto esta entrada del youtuber, como Germán y otros, al mundo literario no es incuestionable. Y los defensores de la youteratura no han conseguido sustentar seriamente este nuevo boom literario de excesivo contenido trivial.
Ejemplo de esto fue una indignada youtuber colombiana, llamada Paula Torres (Paulettee), siendo una entre los muchos que alzaron su voz, la cual salió en defensa de Garmendia, y la comunidad de usuarios de esta plataforma, intentando demostrar por qué Germán y su libro no habían entorpecido la feria del libro, específicamente la celebrada en Bogotá.

Los dieciséis minutos de la apología a la youteratura que dedicó Torres, podrían pasarse como una reflexión acertada y precisa del mal trato que se le está dando a estas personas, las cuales eligen dedicarse a entretener a otros a cambio de poco, logrando una cantidad inimaginable de visitas y suscriptores con esfuerzo. A esto se le agrega que usuarios, como Garmendia, son personas que también sufren, tienen empatía y se dedican a estudiar y a las artes, llegando a decir que los creadores de contenido de Youtube llegan a hacer, con mejores intenciones, lo que los medios tradicionales, como la televisión, hacen.

Sin embargo, todo esto no son más que errores de argumentación presentes en toda la defensa de Paula Torres, su apología se muestra estancada en la cantidad de suscriptores -y las ganancias-, el sentimentalismo al que apela, siendo esto una falacia, inclusive, incurre en sermonear a quienes se han molestado con la presencia de los youtubers en estas ferias, asegurando que compraron libros como Cincuenta sombras de Grey, otra falacia y pésima defensa, pues ella misma menciona haber leído obras que son igual de pésimas. Todo esto demuestra un nivel mediocre de argumentación desesperada, con la cual se permite regocijarse de su asistencia a las ferias literarias, tener estudios y, para colmo, leer autores de géneros reconocidos.

Tristemente, esta ávida lectora, defensora de la youteratura, exhibe la superficialidad que abunda en el lectorado colombiano, al mencionar obras como Cien años de soledadComo agua para chocolate, la saga de Crepúsculo, textos de Dan Brown, Paulo Coelho y la autoayuda, demuestra que su exploración de las letras no ha ido más allá de lo común. Para empeorar, la mención de obras como Pedro Páramo se torna negativa, pues no existe en su estante nada relacionado con autores como Faulkner, Joyce, Woolf y/o Elena Garro, necesarios para seguirle la línea a Juan Rulfo. Algo similar sucede con la aclamada 1984, que deja de ser un motivo para vanagloriarse, a ser un insulto para ella misma, dado que no hace mención de otras obras distópicas -y de ciencia ficción- exhibiendo que su lectura de Orwell, y autores como Edgar Allan Poe y Benedetti, se da por arrastre, porque todos lo han leído y no se lee más.

No está de más decir que mucho valor se debe tener para poder titularse ávido lector osando presumir de lecturas basura de charlatanes como Dan Brown y Coelho, además de la vulgar estafa que mucho ofrece la autoayuda para los endebles mentales. Nótese que no hizo mención de ninguna obra de no ficción relacionada con disciplinas, pensamientos o artes.

Como si esto no fuese suficiente, Torres tiene el descaro de esperar agradecimiento a el acto, considerado por ella como filantrópico, en el que incurre todo creador de contenido de Youtube al intentar entretener y ganarse la vida así. Lo que olvida es que existen muchas más plataformas para esto, podemos ver a blogueros, tuiteros, y demás usuarios de las diversas plataformas accesibles en la red, que también dedican de su vida a crear contenido a cambio de poco, a veces gratis, con la buena voluntad que abunda en todos estos.

Tampoco puede pasar desapercibido la absurda idea de esta mujer de que para encajar en la discusión literaria e intelectual hay que tener estudios y una profesión, contar con recursos para asistir a ferias de libros, tiempo para hacer vídeos y leer obras basuras, que ella toma como literatura. Desconociendo así que una gran cantidad de autores no contaban con los recursos, el tiempo y mucho menos con los estudios para hacer lo que hicieron, y bien que lo hicieron, a pesar de estar en la miseria y el sufrimiento.

Por otro lado, la queja de la poca pasión que esta usuaria, y muchos en su época, no tuvieron en su juventud al leer los clásicos no es culpa de los clásicos, es culpa de la idiosincrasia a la que pertenece, caracterizada por una demanda y creación superflua de obras literarias dedicadas a lo banal y predecible, y una educación que promueve en los espacios literarios el chovinismo sin ofrecer nada más a los interesados. En las aulas, en las casas, en las ferias y bibliotecas es posible ver a una juventud lectora, que en su mayoría se muestra fascinada por lo superfluo, lo insulso y lo mismo de siempre, por lo que es posible que sea este el motivo del alcance de libros de los youtubers.

El flujo de evidencias de la mediocre defensa de Paula Torres asciende cuando menciona libros escritos por youtubers que, a costo del bolsillo, buscan ayudar a jóvenes, esto sin detenerse a pensar que no es obligación de la literatura salvar, alegrar, divertir, entretener o guiar. Muchas son las obras que evocan la desgracia, el pesimismo, el miedo y la tristeza, algo que no denigra del escritor o de la obra, al contrario ofrecen diferentes miradas a las realidades que pueden narrar los escritores.

Para terminar, se hace lastimoso informarle a la ingenua Paula que ni la literatura ni la realidad se caracterizan por ser algo que nos haga felices. La felicidad absoluta no es solo imposible sino es algo estúpido, y es paradójico que mientras esta usuaria presume de su alegre vida en Youtube personas mueren en conflictos, tragedias y desastres naturales, asuntos que, según sus propias palabras en el vídeo, deberían tener más atención que las irrelevantes idioteces de gente enojada o feliz con lo que hacen otros en Youtube.

Resta esperar y exigir una mejor defensa y producción literaria por parte de los youtubers, no solo no tienen bases para justificarse con buenas obras que llegan al público por su singularidad, sino que sus apologistas, como Paula Torres, se dedican a ridiculizarse y ridiculizar esta literatura exhibiendo su ignorancia. Aunque es entendible que no es fácil defender obras surgidas de las oleadas de contenido viral afanoso por extenderse a otros medios para satisfacer la inmediatez, cosa que la misma Paula busca y defiende.

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